Apocalipsis zombi con plantas: conservación natural para alimentos y remedios
Apocalipsis zombi con plantas:
conservar alimentos y remedios
Sobrevivir tranquilamente a los zombies gracias a las plantas y los alimentos
Recordáis el cuento de la hormiga y la cigarra, ¿verdad? Pues en un apocalipsis zombi, deberéis ser más hormigas que nunca.
Ya sabéis que cuando se dé el caso, no tendremos electricidad y que el saqueo de supermercados, farmacias y tiendas será arriesgado y con un tiempo muy limitado de disponibilidad.
Esperamos que nos toquen zombis lentos y atontados, tipo Walking Dead, y no rápidos y espabilados como los de Guerra Mundial Z.
En esta segunda entrega le explicaremos a qué métodos de conservación natural podéis recurrir con elementos que hoy en día ya encontráis en casa, podréis entrenar.
Métodos de conservación naturales
Las formas de conservación se dividen en dos grupos: física i química
1
Conservación Física
Se utiliza el frío, el calor o la falta de agua para evitar el proceso de descomposición.
2
Conservación Química
Se añaden sustancias con propiedades especiales que favorecen que la comida dure más.
La temperatura puede ayudarnos o perjudicarnos a la hora de mantener un alimento o remedio en condiciones
Entonces, ¿cómo nos servimos de las ventajas de la refrigeración y el congelado que han supuesto la revolución de la industria alimentaria?
¡Con la temperatura ambiente!
En invierno a la intemperie, enterrando en la nieve o sumergiendo en un arroyo, podemos contar con una temperatura suficientemente baja para alargar la vida útil de carne y verdura.
Cuidado que durante los meses fríos los recursos serán más escasos, pero si habéis sido suficientemente hormiguitas, tendréis conservas y algo que podáis cazar o pescar.
Conservar a baja temperatura os puede dar el tiempo para consumir o preparar las carnes y verduras de alguna de las maneras que mencionamos en este artículo.
El calor es un recurso muy efectivo para conservar y esterilizar
Del calor podemos servirnos de más formas y en más ocasiones que del frío. ¡La temperatura del agua, el sol, el viento, el humo y la llama juegan a nuestro favor!
Calor y secado (SOL y AIRE)
Eliminar el agua que contienen los alimentos es un recurso conservante ancestral, cuya forma más rudimentaria es la de reconocer las condiciones meteorológicas ideales: unas buenas horas de sol, aire y poca o nada de humedad en el ambiente.
Siguiendo este principio, puede secar frutas laminadas o raíces de plantas medicinales.
Se puede secar en el interior, si el ambiente es seco, ventilado y alejado del sol.
Sin sol, tardará más tiempo, pero el secado será más gentil con las plantas y flores o, con carnes y embutidos, dará el tiempo de curación necesario.
*¡Durante el apocalipsis zombi deberías tener al día tus habilidades para encender fuego!
El calor ayuda a matar bacterias que no nos convienen (ya se verá más adelante que las hay que sí que las queremos) y a eliminar el agua que contienen.
Secar ayuda a mantener la comida en buen estado durante más tiempo, que es lo que pretendemos si queremos tener un invierno con despensa.
Ahumado
(FUEGO y HUMO)
Otra forma de eliminar el agua contenida en un alimento es acercarlo al fuego durante el tiempo suficiente. El humo seca los alimentos y crea una barrera seca en la superficie que funcionará como un sellado.
El humo contiene muchas sustancias que nos ayudarán en nuestra misión (fenoles, ácidos orgánicos, compuestos de azufre, nitrógeno y más) tiene propiedades bactericidas y mantiene los hongos a raya.
Hervir y escaldar
(FUEGO y AGUA)
¡Poca broma con el abanico de posibilidades que nos ofrece tener estos dos elementos controlados!
Esterilización: Nos servirá para mantener utensilios limpios y seguros para manipular los alimentos sin peligro de contaminación. Deberemos hervir las herramientas en agua un mínimo de media hora, si es más, mejor.
Empecemos por este punto porque es MUY IMPORTANTE esterilizar herramientas y recipientes. No hacerlo, puede llevar al fracaso todo un lote de conservas o contaminar comidas y superficies.
Ya que estamos, este es un buen método para esterilizar las herramientas que vais a usar para tratar y coser heridas, llagas e infecciones.
*Si es un mordisco de zombi lo que tenéis entre manos, mal vamos. Ni esterilizar ni cauterizar, informaos y sabréis qué se debe hacer.
El baño María
El baño maría consiste en hervir agua en un recipiente lo suficientemente grande para contener uno más pequeño.
Este último es donde cocinaríamos ungüentos. Se utiliza para cosas delicadas, que no quieren contacto directo con el fuego, es una forma estable de mantener el calor constante sin quemar su contenido.
En cuanto a la conservación, que es lo que nos ocupa, se utiliza para uno de los grandes inventos de la humanidad:
Envasar al vacío
Cualquier conserva que trabajéis debe pasar por este proceso que se hace en el baño maría. Puede alargar mucho la vida de un alimento y además es sencillísimo y maravilloso.
Es necesario guardar todos los botes de cristal posibles para tener una despensa que aguante un asedio zombi. Ante todo, será necesario que se esterilicen botes y tapones, cucharas y cuchillos.
- Se rellena cada recipiente con la comida que toque, dejando un dedo de espacio vacío antes de la rosca, así evitaremos explosiones que llamarían la atención de ya sabéis quién.
- Los dejaremos reposar destapados y nos ayudaremos de una cuchara (esterilizada previamente) para sacar burbujas de aire.
- En este caso, el recipiente pequeño que necesitábamos para hacer el baño maría, son los mismos botes..
- Los pondremos dentro de la olla con el tapón puesto, llenaremos con agua fría hasta ¾ partes de la altura de los recipientes.
- Encenderemos el fuego y cuando el agua empiece a hervir, contaremos de 30 a 45 minutos (¡tendrás que entrenar el ojo, no tendremos relojes ni móviles!), y lo apagaremos.
- Los botes de conserva deben enfriarse dentro de la olla, con el agua caliente.
¿Cómo sabremos si ha funcionado?
El tapón habrá hecho barriga hacia dentro o incluso un ruidito de “pop”.
Podemos añadir aditivos a los alimentos y favorecer que se produzcan reacciones químicas
Recordatorio: muchos de los aditivos que nombraremos no serán fáciles de conseguir en condiciones zombiescas
Hay ingredientes en los hogares que damos por supuestos: aceite vegetal, vinagre, azúcar, sal… ¡Id pensando cuáles podréis elaborar en casa!
Los tiempos de reposo varían según el alimento, tendrá que buscar recetas, ahora que todavía tenemos posibilidad de comprar libros e internet.
La sal
Salmuera o salazón
La sal inhibe el crecimiento de microorganismos que descompondrían los alimentos.
EN SECO
Cubriríamos los alimentos con sal y los dejaríamos secar en un entorno fresco, aireado y lejos de la luz directa.
La sal elimina el agua contenida y evita la putrefacción, el proceso puede durar semanas o meses según conservemos. La carne y el pescado son los protagonistas de este sistema.
DISUELTA EN AGUA
Se sumergen verduras enteras en una mezcla de agua y sal, según su finalidad varía la proporción: fermento o conservación.
El líquido debe cubrir completamente los alimentos.
Se debe mantener tapado con un paño o tapón que deje salir los gases, y asegurar que esté cubierto de líquido durante todo el proceso.
El vinagre
Escabeche, conservas avinagradas
El vinagre tiene ácido acético que se carga bacterias «malas» y puede preservar los alimentos durante meses o incluso años.
El vinagre en los procesos de conservación funciona cocinando alimentos, tanto vegetales como pescados pequeños.
Hacemos una pincelada sobre cómo funciona, pero si buscáis recetas sabias, ¡descubriréis un mundo nuevo!
En una cacerola, llevaremos a ebullición una mezcla de vinagre, agua y sal hasta que se disuelvan.
Pondremos zanahorias, por ejemplo, dentro de un frasco previamente esterilizado. Anteriormente, las habremos lavado y cortado.
Podemos agregar ajo o especias para enriquecerlo.
Agregaremos el vinagre caliente, tal como sale de la cazuela, sobre las zanahorias hasta que estén completamente cubiertas.
Cubriremos y dejaremos enfriar.
Una vez frío, lo mantendremos en un lugar fresco y seco, lejos de la luz.
El sucre
Mermeladas, jarabes, membrillo, fruta confitada o seca
Cuando nos servimos del azúcar como aditivo, trabajará extrayendo el agua por ósmosis, impidiendo el crecimiento de bacterias y hongos.
El azúcar es un conservante potente, pero cuando busquéis recetas, veréis que la concentración debe ser muy alta para que funcione bien.
Jarabes y almíbares → Se suele trabajar con una dilución al 50% de agua y azúcar.
Azúcar + alcohol → Se puede realizar una maceración de frutas en licor.
Azúcar + deshidratación → Se entierran frutas en azúcar consiguiendo que reduzca el agua.
Azúcar + fermentación → En este caso el azúcar sirve de alimento a las levaduras para crear bebidas fermentadas.
L’oli i el greix
Tomàquets secs, confitats, formatge, verdures rostides
El aceite y la grasa
Tomates secos, confitados, queso, verduras asadas
¡Es necesario haber secado o confitado los alimentos antes de ponerlos en aceite!
El aceite crea una barrera que evita el contacto con el aire, impidiendo que las bacterias y hongos estropeen los alimentos. Sin oxígeno, los microorganismos no pueden crecer y esto es lo que nos interesa, que no hagan de las suyas con nuestros alimentos.
Formas básicas de conservación con aceite:
Inmersión → Verduras, quesos o pescado se cubren completamente con aceite para conservarse durante meses en un lugar frío y oscuro, ¡que no tenemos nevera!
Confitar → Se cocinan los alimentos muy lentamente en aceite, a fuego bajo, hasta que están totalmente cocidos. Se guarda todo en el mismo óleo.
Macerar → Se dejan hierbas o especias secas dentro del aceite para darle sabor y conservarlo mejor
¿Qué aceites y grasas son aptos?
El aceite de oliva es el mejor para conservar alimentos, es antioxidante y muy resistente.
Aceite de girasol, que va muy bien para las verduras, pero es menos estable a lo largo del tiempo.
Grasas animales (mantecas) Perfectas para confitar carne y guardarla semanas, siempre en la misma grasa que hemos cocinado.
*Antiguamente, en las casas no era fácil tener aceite vegetal, o sea que esta era la base de la mayoría de recetas y ungüentos
Jarabe de bayas de Saúco
Si tenéis saúcos controlados, sabréis lo prolíficos que son con sus flores y frutos. Se llama «el buen árbol», tanto por sus extensas propiedades medicinales como por su generosidad.
Este proceso, con mayor o menor variación, según la casa, es aplicable a cualquier fruto. Siempre nos aseguraremos que carecen de imperfecciones o suciedad que podrían contaminar el resultado.
INGREDIENTES
1 kg de bayas maduras de Saúco
1 l de agua fresca
½ kg de azúcar
El zumo de dos limones
- Pondremos a hervir las bayas limpias con agua y azúcar durante una media hora.
- Se deja reposar unas 12 horas.
- Al día siguiente, se cuela el resultado, aplastando bien las bayas para que suelten todo el jugo. El resultado se debe hervir 10 minutos.
- Una vez fuera del fuego, añadimos el zumo de dos limones y dejamos que se enfríe por completo.
- Envasaremos en botes o botellas de vidrio.
¡Nuestros ungüentos se hacen al baño maría y se conservan solos gracias al aceite y la mantequilla!
Curasana – Para masaje muscular
Mimadora – Para cuidar la piel